martes, 8 de mayo de 2012

una venganza

Un día iba andando por una carretera del este de Londres. Estaba lloviendo y había grandes charcos en el asfalto. Entonces un coche que venía por detrás de mí se arrimó hasta el borde de la carretera para pasar sobre un enorme charco a propósito y choparme de agua. En efecto, lo consiguió. El agua me salpicó de pies a cabeza. Levanté la vista sorprendido y vi cómo el coche se alejaba. Los tres negros que iban dentro se habían vuelto para mirarme, esperando a ver mi reacción. Cerca no tenía yo piedras, así que sólo me quedaba gesticular e insultarles. Pero me di cuenta al instante de que eso era justo lo que ellos esperaban, esa era la satisfacción que buscaban. Comprendí que la única venganza posible era no facilitarles el placer de verme cabreado, y por eso, para su estupefacción, hice como si nada hubiese pasado, y continué caminando tan tranquilo, sin variar ni un poco el paso.

7 comentarios:

Claudio Cerdán dijo...

Vilar-Bou contra tres negracos de gimnasio... fijo que habrías ganado en una pelea (o en una carrera). Cada vez creo más en el karma, en que aquellos que hagan el mal atraerán las cosas malas.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

Bueno, en una carrera sí porque iban por una carretera donde no podían parar el coche, lo que me hubiera dado tiempo a sacarles bastantes metros, y en el instituto era el segudo que más corría de mi clase.
No sé si karma o qué, pero algún tipo de mecánica hay ahí fuera.

J.E. Alamo dijo...

El karma mola, pero si se les hubiera jodido el coche ahí mismo, hubiera molado más.

Enric Herce dijo...

Seguro que pensaron: "Joder, al cabrón le ha gustado". Los dejaste picuetos.

Salva dijo...

Nuestra venganza es ser felices.

Aunque no descarto que te tomaran por masoca...

P dijo...

Buena reacción, la monda hubiera sido que te hubieras metido en el charco bailando a lo Gene Kelly.

José Miguel Vilar-Bou dijo...

lo dicho en facebook: pompa y circunstancia