martes, 15 de mayo de 2012
newton
Para escribir la novela de fantasmas en la que ando trabajando, tengo delante dos pequeñas imágenes. Una de ellas es una postal de Newton, lámina de William Blake que puede verse en la Tate de Londres. En ella, Newton mide el mundo con su compás, convirtiéndolo todo en rectas y ángulos. En su vanidad, no puede ver a su espalda el mundo de lo invisible, de las cosas que no pueden medirse ni cuantificarse, que escapan a su compás, que florecen como un inmenso monstruo sobre el que se sienta el fatuo científico y que, a la vez, amenaza con devorarlo.
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7 comentarios:
Irónicamente, Newton estaba bastante interesado en lo esotérico, o sea, lo oculto e invisible.
Buena lámina. Muy inspiradora...
Magnífico. Vivir de espaldas a la realidad, o una parte esencial de la misma. Supongo que todos vivimos o casi todos, vivimos inmersos en nuestros pequeños mundos.
Brutal...
¿Dónde está el monstruo? No lo veo.
Echale imaginación, Claudio: Newton está sentado en la boca, y el ojo está en el extremo superior izquierdo
Llevas razón, Salva. No lo sabía. De hecho es algo que voy a incorporar a la novela y que también ha señalado Juan de Madre por Facebook.
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