lunes, 13 de febrero de 2012

la risita del juez

Durante el juicio a Garzón por las escuchas de la trama Gürtel, al presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, Joaquín Giménez, un juez con bigotito, le sonó el móvil. Lo apagó y, bromeando, dijo: “Es de la Moncloa”. Se dio cuenta demasiado tarde de que tenía el micrófono encendido y que, por tanto, su chistecito se había oído por toda la sala y había sido recogido por la televisión. Entonces su reacción fue llevarse la mano a la boca y lanzar una risita que sonó a: “¡Uy, qué tonto, se me ha oído!”. Y mientras, miraba divertido a sus compañeros de estrado. Ni asomo de pudor o vergüenza. Ya ni siquiera son hipócritas.
Luego condenaron a Garzón implacablemente y por unanimidad en una sentencia cuyas consecuencias no se van a sentir hoy ni mañana, pero sí algún día. Hay terremotos que empiezan a reverberar de manera silenciosa. Si se le deja, el poder apisona y lanza risitas como la del juez. Si en algún momento hemos llegado a tener una democracia es gracias a quienes han hecho callar la risita del juez. AQUÍ se puede ver la risita del juez.

5 comentarios:

Salva dijo...

Esa anécdota demuestra lo que ya era archisabido: que -al menos en España- la separación de poderes es una pamema.

roberto dijo...

Qué triste...

Jessie dijo...

Qué triste. Parece de patio de colegio
¿Es qué no tienen ni un poco de verguenza?

José Miguel Vilar-Bou dijo...

He tenido que buscar la palabra "pamema" en el diccionario. El presidente de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo debería buscar, precisamente, la palabra "vergüenza". Y al leerla se reiría con la mano en la boca.

Enric Herce dijo...

Coincido contigo en lo preocupante de esta tendencia. Se nos mofan sin ningún rubor en la cara. Hoy mismo he visto en Al rojo vivo las imágenes del presidente de la CEOE Joan Rossell y sus lacayos que comparecían ante los medios para evaluar la nueva reforma laboral. Sus caras eran la felicidad personificada. Antes de empezar, el micro ha captado como Rossell le decía a otro por lo bajini: no os ríais que luego dirán que... No os ríais.
Diremos lo que ya sabemos todos sin necesidad de verles la cara: que los empresarios de este país están encantados de la vida con la reforma. Como colofón, minutos después, el fulano proponía revisar el derecho de huelga...
Se ríen de nosotros, pero dicen que todo el mundo tiene lo que se merece.